jueves 4 de septiembre de 2008

La Colmena - parte 3

LA COLMENA
CAPITULO 3
"La carta"


Hallábanse Clavelo y su guía parados tras la enorme puerta, de frente a un largo pasillo tapizado. A lo lejos se divisaba lo que parecía ser el depósito, lleno de grandes recipientes con la miel de la mejor calidad. Hacia los costados del pasillo estaban dispuestas grandes salas donde varios cientos de abejas de toda clase hacían labores administrativas bulliciosamente y, sobre el depósito, un balcón con un brillante velo negro.


- ¿Qué es lo que hay allá? - preguntó Clavelo a su guía apuntando al balcón mientras caminaban.

- Ya lo verás - dijo en un tono misterioso.

- Estoy muy nervioso - dijo Clavelo - Hoy hablé con Jazmín y finalmente decidí venir a ver de qué se trata todo esto.

- Me llamo Clavelo, ¿y tú? - preguntó a su guía.

- Yo Zahra. Mucho gusto - contestó, como sintiendo que se había roto el hielo que había entre ellos.


A medida que ambos caminaban, desde los costados, muchas miradas se dirigían hacia ambos. Murmullos imposibles de descifrar se generaban a su paso, y más de alguna abeja descuidada soltaba un fuerte "Mira! ahí va!", adompañado de algún dedo apuntanto.

- Me imagino que ya sabes por qué estoy acá - dijo Clavelo, como queriendo sacar algo de información.

- Sí lo sé. Me han ordenado no hablar por razones de seguridad y de orden público - contestó Zahra mirando al frente - Ya falta poco. Ten paciencia - Agregó.


Al final del largo pasillo había una larga escalera en caracol, que bajaba hasta donde ya la vista no lograba llegar. Junto a la baranda había un canasto lleno de cachibaches de todo tipo, una mesa y un guardia durmiendo profundamente junto a ella.


- Aquí nos separamos tú y yo - dijo Zahra

- ¡GUARDIA! - gritó


El guardia, claramente ya acabado por los años, se incorporó violentamente, hizo el saludo correspondiente, púsose de pie junto a Clavelo.


- Los bolsillos - dijo el guardia

- Vacie sus bolsillos dentro del canasto - dijo a Clavelo mientras Zahra daba media vuelta y partía.

- ¿Nos volveremos a ver? - preguntó a Zahra

- De eso estoy segura - contestó de espaldas mientras caminaba hacia el pasillo y hacía un ademán con su pata derecha, despidiéndose.

- ¿Está usted listo, joven? - peguntó el guardia

- - contestó clavelo, mostrando sus bolsillos vacíos al anciano.

- Pues baje usted entonces - dijo apuntando la escalera - Lo han estado esperando - agregó


Un escalón tras otro, la larga escalera parecía jamás terminar. Tampoco parecía divisarse abajo a lo lejos el fin. Tan sólo continuaba y continuaba paso tras paso. Después de unos largos tres o cuatro minutos de descenso ininterrumpido, comenzó súbitamente a hacer mucho frío en el lugar. La tenue luz que llegaba desde el piso superior ya comenzaba a atenuarse más y más. Hasta que finalmente la obscuridad se hizo total. Cada escalón lo pisaba a tientas tratado de no caer. Súbitamente la escalera terminó su vertiginoso recorrido.

Inmediatamente terminado el descenso, una luz iluminó el piso. Un enorme cuarto vacío y una puerta, iluminada intensamente.

La puerta se abrió de golpe y tras ésta, un par de abejorros sentados frente a una mesa redonda.


- Tome asiento, por favor - dijeron al unísono


Clavelo entró y se sentó en una cómoda silla que parecía estar allí para él. Inmediatamente después, pusieron frente a él un sobre sellado. El sobre estaba en perfectas condiciones, y se podía sentir que en su interior tan sólo había un montón de papeles. Mientras lo examinaba, uno de los abejorros intervino.


- El sobre es para usted - dijo tomándolo y volteándolo.


En el reverso había una inscripción hecha a mano. Con letra perfectamente legible decía


Clavelo - Depósito catorce
Sin ya poder contener su curiosidad Clavelo abrió el sobre y revisó nerviosamente el interior. Un par de fotos de un pequeño bebé, algunos pétalos secos y una carta. Sin dudarlo Clavelo comenzó a leer.

"Querido Clavelo:

Si estás leyendo esta carta es porque algo me ha ocurrido. Lamento profundamente que esto tenga que haber sido así, pero créeme que no ha podido ser de otra manera...

- ¿Quién me escrbió esto? - preguntó extrañado a uno de los abejorros.
- Continua leyendo - contestó

...Debes saberlo. Una madre ama a un hijo por sobre todas las cosas. Quiero que tengas lo que te corresponde. Hoy mismo deben cumplirse mis deseos. Jazmín es muy Joven para tomar mi lugar aún, y tu eres quien debe sucederme hasta que tu cociencia te diga que ha sido suficiente. Confío en que harás lo correcto.

LA REINA

La vista se comenzó a nublar. Los oídos comenzaron a emitir un extraño zumbido y su cuerpo se sintió extraño. Las luces se apagaron... el montón de papeles cayó al piso. Clavelo se había desmayado.
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FIN PARTE 03
A pedido de mis fielas lectoras
la Sara (Zahra) y la Yita (por venir...)
ESPERO SUS COMENTARIOS
ATTE
CHUCK
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miércoles 27 de agosto de 2008

La colmena - Parte 2

LA COLMENA
CAPÍTULO 2
"La bodega principal"


Ya a esa hora comenzaba a hacer frío en el jardín, y Clavelo se encontraba aún sentado en esa pequeña roca junto a la enorme flor. De algún modo presentía que algo inusual ocurriría, tarde o temprano, y que de algún modo ello lo involuraría a él, a Jazmín y a al menos la mitad de la colmena. La última vez que Clavelo había sentido algo así, algo parecido a una "premomición", fue hace unos seis años, cuando recien comenzaba su vida laboral en la colmena, el que hoy fuera su hogar: el depósito catorce.

Podía recordarlo como si fuera ayer. Aquella tarde en que con sólo una palabra hubise salvado la vida de quien tan amablemente había recibido al chico nuevo, y en honor a quién sólo había un nombre más en el muro de los caídos durante horas laborales: Leandro
Aquél año había sido muy lluvioso. Esto resultaba particularmente útil y beneficioso para quienes trabajaban en las reservas hídricas de la colmena, pues los viajes fuera se reducían, y por lo tanto también las pérdidas de buenos recolectores atrapados en las manos de perversos niños, animales, u otros insectos. Pero para quienes comenzaban su vida laboral, usualmente en el depósito, era un verdadero peligro. Las paredes comenzaban a presentar grandes filtraciones, las que debían taparse a como diese lugar, y los grandes derrumbes sobre los obreros era cosa de todos los días.
Una gran roca, una tarde, cayó pesadamente sobre únicamente, el cuerpo de Leandro, acabando súbitamente co su vida, y dejando a una familia detrás. Clavelo esa tarde, de algún modo, presentía que eso pudiera ocurrir, sin embargo lo consideró imposible y prefirió callar. Quizá de haberlo comentado todo hubiera sido diferente. Deseguro hubiesen sido grandes amigos.
Por esa razón Clavelo se encontraba en una verdadera duda. ¿Debía o no presentarse en la bogeda principal?... quizá hoy debía considerar de forma seria lo que sentía respecto a lo ocurrido. Sin embargo esta vez de algún modo no era del todo malo. Había algo de felicidad, alegría, sensatez y razones inexplicables de que algo bueno ocurriría. Extrañamente, y quizá no tanto, se podía sentir un velo de obscuridad y maldad en lo que, según su corazón, habría de venir.
Ya casi era la hora del turno 4, y debía tomar una decisión pronto. Casi impulsivamente emprendió vuelo hacia la colmena, a toda velocidad, y entró. Dentro, siguió el camino que conducía a la bodega principal. Durante el camino pensó que es lo que diría al ingresar, ya que no se permitía a cualquier clase de zángano allí dentro.
La puerta era custodiada por cuatro grandes melipones en perfecto orden de rombo. El principal melipón, y que ocupaba el vértice de la disposición, contaba con un gran báculo afilado y una pesada chaqueta amarilla obscura.
- Buenas tardes - dijo nervioso Clavelo, dirigiéndose al melipón principal.
- ¿Qué deseas, zángano? - preguntó el melipón, mientras lo apuntaba con el báculo y lo mirba fijamente a los ojos.
- Ehh... ocurre que me han mandado llamar de la bodega - contestó nervioso
- ¿A ti? - preguntó uno de los guardias en un evidente tono sarcástico
- Pues sí - contestó tartamudeando - Jazmín me lo dijo esta tarde - agregó.
Una risa sonó fuerte, y al unísomo, cuando de pronto, la gran puerta se abrió. De dentro apareció una delgada silueta.
- Dejad ingresar a Clavelo. Lo hemos mandado llamar - dijo en un tono imperativo a los guardias
- Llegas a tiempo - dijo dirigiéndose a Clavelo - Te enseñaré tu lugar - añadió.
Clavelo ingresó, rompiendo el meticuloso orden que los guardias mantenían, regalando de paso una penetrante mirada a cada uno de los guardias. A sus espaldas se cerró la puerta.
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FIN PARTE DOS
TENGO UN MILLON DE IDEAS PARA LA PARTE 3
POSTEEN
CHUCK

sábado 23 de agosto de 2008

La Colmena

LA COLMENA
EPISODIO 1
"Un Clavel en un jardín"


Iba una vez, una soleada tarde de verano, un pequeño zángano caminando por el jardín. Iba feliz de la vida, disfrutando de un delicioso grano de polen, mientras pensaba y pensaba sobre mil y una cosas. El sol dibujaba una lánguida y definida sombra delante de él, y nuestro pensativo zángano la observaba y caminaba al son de un par de aleteos cada seis o siete segundos para refrescar su acalordo torso. De pronto una linda abeja cruzó su camino, e interrumpió su viaje mental con un saludo.

- ¡Hola! - dijo la abejita.
- Te he visto en la colmena trabajando en el depósito catorce - agregó, mientras extendía su pata delantera desocupada, y daba un corto e intenso aleteo que lanzó una suave ráfaga sobre el distraído insecto.
- ¿Cómo te llamas? - preguntóle la abejita. - Me llamo Jazmín - agregó.
- Me llamo Clavelo - contestó nuestro zángano, sacudiendo su pata con la de Jazmín.

Usualmente Clavelo salía las tardes a caminar, durante aquella hora. Normalmente trabajaba llevando pesadas cargas hacia el depósito catorce, y sus horas libres las había agendado para la hora en que el sol no calentaba de una manera exagerada.
Clavelo era un zángano muy trabajador, algo tímido y por sobre todo pensador.

- Sabes que no deberías andar al sol durante tan largo rato - Dijo Jazmín a Clavelo
- Todo el mundo lo sabe. Mi abuelo murió así ¿Sabes?... mi abuelita le dijo mil veces que no saliera al jardín tanto rato, pero él no le obedecía jamás... Un buen día se quedó más de lo saludable tratando de sacar un polen para mi abuela, y allí se quedó para siempre - agregó Jazmín, mientras acompañaba en la caminata dando un sobrevuelo nervioso alrededor de Clavelo, como queriendo llamar su atención.

- Lo sé. Pero me agrada. De todas formas esta hora es perfecta... camino de espaldas al sol, aleteo de vez en cuando y así no me pasará lo de tu abuelo. Un plan perfecto ¿no? - Dijo Clavelo, mirando al suelo pues no estaba acostumbrado a entablar una conversación con una abejita tan linda.

Usualmente Clavelo intentaba evitar mantener una conversación con una abejita, pues le resultaba difícil ocultar su nerviosismo, pero aquél día, sintió un cierto agrado, bien porque Jazmín había demostrado un cierto interés en él que nadie jamás antes le había demostrado, bien porque simplemente Jazmín le resultaba particularmente agradable, o bien porque la inercia del momento lo condujo a eso. Sin importar cuál de aquellas fuese la razón, Clavelo y Jazmín continuaron su andar por el jardín. Sólo unos centímetros más adelante, se encontraron una flor. Una alta y solitaria flor que crecía en medio de un montón de hojas secas, y que proveía un enorme radio de sombra. Junto al tallo de la flor había un par de rocas convenientemente ubicadas.

- ¿Sentémonos un rato? - preguntó Clavelo
- ¡Sí! - dijo entusiasmada Jazmin, mientras volaba hacia la flor.
- ¡Apúrate! - agregó desde lo lejos, mirando hacia atrás.
- ¿Dónde trabajas tu? - preguntó Clavelo
- ¿Trabajar yo?... no seas tontito, clavelillo... yo no trabajo. - contestó con una risita tierna
- Eso quiere decir que... -
- ¡Sí!... - interrumpió ella
- ¿Pero tú no eres... -
- ¡No! - interrumpió denuevo
- ¿Y por qué entonces... -
- Te necesitamos en la bodega principal - volvió a cortasr su pregunta
- ¿Y cuándo... -
- Hoy mismo.. - dijo, dando media vuelta y volando alto hacia la colmena.
- Turno 4. No llegues tarde, Clavelín... ¡¡Te voy a estar esperando!! - gritó desde lo alto, volando hacia atrás para poderlo ver.

Clavel se quedó, entonces, solo sentado en la roca, terminando de comer su último trozo de polen. El turno 3 acababa de comenzar, asique decidió tomar una pequeña siesta. Se acomodó y se puso a dormir.

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PRONTO EPISODIO 2

POSTEEN

CHUCK

domingo 17 de agosto de 2008

Cuando Amor conoció a Soledad

Amor era un tipo de lo más normal. Estudiaba en la universidad, tenía amigos y amigas, y practicaba deportes. Comía con la boca cerrada, nunca interrumpía en una conversación y siempre llegaba puntualmente a sus citas y miraba a los ojos cuando conversaba. Saludaba con la mano derecha, un fuerte y claro "Buenos días", de acuerdo a la ocasión, y compartía con sus 2 hermanas, como cualquier otra persona en el mundo, pero estaba solo.

Estaba solo en este mundo. Es cierto, tenía amigos, amigas... pero él quería algo mas que amistad. Algo lo hacía sentirse vacío.

Una tarde, en la mitad de una clase, sintió la puerta de la sala abrirse. Usualmente no le daba importancia a eso, pues siempre había alguien que llegaba tarde, sin embargo esta vez sintió la necesidad de mirar hacia atrás, sin saber; hasta ese entonces; por qué.

Mientras la puerta se abría, vio una silueta que se dibujaba y que caminaba casi en cámara lenta, hacia dentro. Amor sintió un escalofrío que lo recorrió de pies a cabeza, un rubor que se apoderó de su rostro, y se quedó petrificado, mirando hacia adelante.
Al cabo de unos minutos, que se sintieron como sólo un par de segundos, la silla a su lado se movió deposición, se sentó una chiquilla muy guapa, escalofriatemente parecida a la silueta que acababa de ingresar, y se le quedó mirándolo.

- ¿En qué van? - le preguntó la joven a Amor.
- Acá... eso de los tiempos cúbicos - dijo Amor, mientras apuntaba el cuaderno y dirigía su mirada a los ojos de ella.
- Gracias - contestó, mientras extendia su mano derecha.
- Me llamo Soledad... ¿y tú? - preguntó
- Amor - contestó, algo tembloroso.

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continuará

lunes 7 de abril de 2008

Un chiste científico

METODOS PARA CAZAR UN LEON

EL METODO DE LA GEOMETRIA DE INVERSION: Pon una jaula esferica en mitad de la selva. Encierrate dentro de ella. Haz un inversion con respectoa la jaula; ahora el exterior esta dentro de la jaula, con TODOS los leones, y tu estas fuera de la jaula.

EL METODO DE LA TEORIA DE LA MEDIDA: La selva es un espacio separable, por tanto existe una sucesion de puntos que converge al leon. Seguimos estos puntos silenciosamente para acercarnos al leon tanto comoqueramos, con el equipo adecuado, y lo matamos.

EL METODO TOPOLOGICO : Observamos que el leon tiene por lo menos la conectividad de un toro, por lo tanto lo podemos llevar a un espacio cuatri-dimensional, y lo manipulamos para hacerle un nudo. Cuando lo devolvamos al espacio tridimensional, estara indefenso.

EL METODO TERMODINAMICO : Construimos una membrana semipermeable, permeable a todo excepto a los leones, y la paseamos por la selva.

EL METODO DE SCHRODINGER : En todo momento existe una probabilidad de que el leon este dentro de la jaula. Cierrala y sientate a esperar.

EL METODO DE LA GEOMETRIA PROYECTIVA : Sin perdida de generalidad, podemos ver el desierto como una superficie plana ; proyecta esta superficiesobre una recta, y luego proyecta esta recta sobre un punto dentro de la jaula; el leon habra sido aplicado al interior de la jaula.

EL METODO DE BOLZANO-WEIERSTRASS : Divide la selva en dos partes, y vallalas. El leon tiene que estar en una de las dos partes; vuelve a dividirla en dos, construyendo una valla por la mitad, y procede iterativamente construyendo vallas que dividan en dos la zona en la que estael leon. Finalmente, tendras al leon encerrado por una valla tan pequeña como quieras.

EL METODO DE PEANO : Construye una curva de Peano que recorra todala selva. Esta curva puede ser recorrida en un tiempo arbitrariamente pequenño, asi que lo unico que tienes que hacer es coger una lanza y recorrer la curva en un tiempo menor que el que tarda el leon en moverse una distancia igual a su tamaño.


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Un par de chistes ñoños... pronto subiré más. Me parecieron chistosos
jajajaja "membrana semipermeable, permeable a todo excepto leones" jajajaj
Posteen

lunes 10 de marzo de 2008

El pequeño visitante

"EL PEQUEÑO VISITANTE"
Capítulo 2
- ¡Oh Dios mío! - gritó Antonia, mientras corría hacia Andrés.
Andrés estaba acostado sobre la cama, boca arriba, con la mirada perdida y el celular en su mano izquierda, la que caía pesadamente hacia un costado de la cama. La ventana de la habitación estaba abierta, y la cortina se movía de un lado a otro, aún cuando no había viento.
- ¿Andrés? - decía Antonia mientras abofeteaba un tanto fuerte su rostro.
- ¿Andrésito?... contesta, por favor - insitió Antonia.
Andrés giró la cabeza hacia ella, mientras sus ojos continuaban fijados en el techo, con una extraña nube azul en su pupila. Luego, dirigió la mirada hacia Antonia, lentamente.
- Me asustas, Andrés - dijo susurrando a su oído, mientras se encontraba en cuclillas al borde de la cama.
- Ya vienen... ya vienen - Decía Andrés con un tono de voz que nunca había tenido, y con una mirada fuera de lo común, y luego fijó la mirada nuevamente al techo.
Antonia, asustada, se dirigió a la ventana. Lentamente se acercaba, como esperando que de pronto algo fuera de lo común ocurriera, y cada unos tres o cuatro segundos se volteaba para verificar a Andrés. A unos pocos metros de la ventana, sintió una presencia en la habitación, y que no era precisamente Andrés. Rápidamente cerró la ventana y las cortinas, para voltearse rápidamente. En la entrada de la habitación había un hombrecillo. Un pequeño ser con forma casi humana, que la observaba desde la puerta. La poca luz de la habitación y el fuerte contraste con la total obscuridad del pasillo hacían que se divisara sólo la silueta de esta criatura de poco tamaño, que permanecía inmóvil. De pronto dió un paso adelante, e hizo un gesto con lo que parecía ser un brazo con un gran set de dedos en su extremo. En ese preciso momento, Andrés se levantó de su cama y caminó hacia la puerta.
- ¡Andrés!... ¡No te vayas!... ¡No sigas caminando!... - Gritaba Antonia desesperada desde el otro extremo de la habitación.
- ¡Por favor!... ¡Andrés!... - Gritaba mientras tomaba una almohada y se la lanzaba sobre su espalda.
Antonia, desesperada por la extraña situación, quiso correr hacia Andrés para detenerlo, pero simplemente no pudo mover sus pies. De algún modo se habían adherido fuertemente a la moqueta y le impedían caminar.
La pequeña criatura estaba al extremo opuesto de la habitación, como observando todo, mientras Andrés caminaba decididamente hacia el pequeño hombrecillo. Cuando Andrés llegó a la puerta, la criatura alzó su brazo y apuntó a Antonia, y ella, sin poder evitarlo, cayó en un profundo sueño al cabo de unos segundos.
Antonia segúia de pie, completamente pegada al suelo, y durmiendo profundamente como hipnotizada. Estuvo así un largo rato.
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Fin capítulo 2
Posteen
Pa la natita y la frutiyita que me pidieron la segunda parte :D
Saludos Pancho

jueves 6 de marzo de 2008

Aniversario

He llegado sólo un poco atrasado a mi aniversario. Este blog desde su nacimiento, cuya fecha no recuerdo realmente en forma exacta, ha sido escenario de muchas entradas. Han habido entradas, sobre todo las primeras, que mostraban un Pancho muy enojado. Aparte de enojado he estado enamorado (sí, el Pancho que conocen... yo) pero esa historia la verdad nunca la he contado públicamente con mucho detalle porque honestamente la encuentro bastante vergonzosa. He estado incomprensible, como en la saga de "Fluir de mi conciencia" o el "Fluir de mi conciencia v 2.0" y también este blog ha visto una buena cantidad de comentarios hostiles (los que por ningún motivo eliminaré) y comentarios extraños.

Pero después de este tiempo me he dado cuenta que este ha sido un buen medio de expresión. He podido sacarme de dentro cosas que me ahogaban... y finalmente sólo he publicado mis cuentos.

Llegado el momento, debo agradecerle a todos mis lectores que han sido visitadores y comentaristas continuos de este blog. Algunos recién llegados... otros que jamás han posteado pero que de uno u otro modo he recibido críticas tanto constructivas como destructivas.

Gracias a:
  • La Macka... fiel visitadora y lectora Un aplauso para ella
  • La Josy... una tremenda amiga... Un aplauso para ella también... Le mando un besote y un abrazo bien apretados
  • El Bruno... que aunque no postea casi nunca (excepto una vez)
  • El Apu... que me dio un par de ideas, quizá sin saberlo
  • El sergio... que tampoco postea, pero siempre recibo algun comentario... Saludos compadre.
  • El chino... que hace tiempo no se pasea por acá, pero solía ser el primero en postear.
  • La Yenni... que tambien visita harto... desde hace solo un poco, y que ha inspirado un par de historias... como esta.
  • Otros que quizá este dejando en el tintero...

Ya se cumplieron mas de 100 entradas... Gracias a todos.

Pancho

Posteen :D

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